Este tunel atraviesa la loma de la Ciudadela, tiene una entrada que parece un arco del triunfo. De unos 300 metros de largo y mantiene el arco ojival en todo el trayecto. Lo increible es que esta alicatado con teselas de 2 centimetros cuadrados, colocadas una a una... debe de haber millones...
Dentista Non Stop.
Los neones de este dentista 24 horas reclaman al viandante nocturno con o sin caries. Desde luego dan ganas de entrar y ver al tipejo.
Encontramos un bar.
Menos por el centro, hay algunos bares subterraneos. Cuesta distinguirlos de cualquier portal, almacen o gimnasio (que inexplicablemente hay mas que bares). Se accede por unas empinadas escaleras y los oriundos beben en un ambiente crepuscular. La camarera de este bar nos intenta tangar la vuelta, pero nos dimos cuenta, sabemos lo que vale un florin.
Buscando un bar.
Encontramos este coche. La zona del hotel es mas humilde y aun se ve como vive una inmensa parte de la ciudad, fuera de la pomposa zona-centro-imperial-comercial... Pero realmente esta parte de la ciudad tiene mucho mas sabor para nuestra gusto. Claro esta.
Cuidadela.
Por muy idilica que os parezca, esta plagada de tiendas de Souvenir. Solo tienes que andar un poco y adentrarte en estos fantasticos matorrales para tapar la orda de turistas en bermudas, chancletas y gorras y disparar una foto decente.
La otra orilla.
El rio por esta zona debe de tener unos 200 metros de ancho y aunque no se ve ni un barco, el trasiego es importante. En lo alto de la loma esta la ciudadela, que mas tarde visitamos.
Quinto dia de viaje.
Desayuno a la orilla del Danubio. Por la manana, ni mucho menos antes de las diez, compramos algo de desayunar en un super y nos fuimos a pasear a la orilla de este inmenso rio... Por la ribera pasean ciclistas, jubilados y pocos turistas, pero la verdad es que es muy agradable tanto por la temperatura como por las vistas de la otra orilla.
La casa encantada.
Despues de cenar, nos dispusimos a explorar Budapest la nuit. Encontamos este fantastica casa de dos plantas y sotano en la que cada estancia es de un ambiente diferente, con mobiliario de rastro y ese rollo que nos gustaria que fuese posible en Granada... La musica es otro cantar.
Club Korna
Tras descansar un poco, salimos a estirar las piernas dando un largo paseo por el centro. La zona comercial esta repleta de tiendas con incomprensibles souvenirs y garitos de esos de moda. Intentamos buscar algo mas de nuestra onda (tarea dificil) hasta que encontramos este local donde se puede cenar algo sin la necesidad de sentirte como en un viaje organizado.
Hotel Thomas
Nada mas entrar a la ciudad por uno de los multiple puentes que cruzan el Danubio, y como no queremos perder media tarde en encontrar un alojamiento que no se dispare en precio, nos registramos en este hotel atraidos por su fantastico logotipo. El caso es que a parte de ser economico, la habitacion es muy amplia y da a un jardin-bosque de la parte posterior. Nos encanta.
Adios Croacia, hoal Hungria
Aunque no dejo de llover en casi todo el camino por suelo Hungaro, en algunos momentos con bastante intensidad, llegamos sanos y salvos a Budapest. Como toda gran ciudad que se precie de serlo, la entrada suele colapsarse a estas horas... Entre tanto coche, circulaba este Trabant, que nos acompano un buen rato durante el atasco.
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