Menos por el centro, hay algunos bares subterraneos. Cuesta distinguirlos de cualquier portal, almacen o gimnasio (que inexplicablemente hay mas que bares). Se accede por unas empinadas escaleras y los oriundos beben en un ambiente crepuscular. La camarera de este bar nos intenta tangar la vuelta, pero nos dimos cuenta, sabemos lo que vale un florin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario