En la comisaría de policía.

Al llegar a Deva y nada más avistar a un coche de policía en la primera rotonda, nos dirigimos hacia él. Tras mostrarle a los dos tipos la multa y el famoso justificante para conducir 15 días, muy amablemente nos dijeron: "Police No Problem" y haciendo un gesto con la mano nos pidieron que los siguiésemos hasta la Central.

Después de cinco minutos de persecución, llegamos a la comisaría. El lugar es realmente sobrecogedor. Colillas aplastadas y vasos de café reventados tirados tanto dentro como fuera de las papeleras, cristales, sillas y puertas rotas, macetas raquíticas por la falta de agua y luz, desconchones, muestrario de mobiliario desde 1970, etc... Ante este panorama Marta dijo una frase bien descriptiva: "Si así están los funcionarios, imagínate cómo están los calabozos" Un escalofrío recorría nuestros cuerpos... Me dispuse a entrar mientras Marta vigilaba nuestras pertenencias. Le pregunté a una policía que había en un cuartucho justo en el zaguán del edificio, bueno le pregunté, más bien le volví a enseñar la documentación porque no hablaba nada de inglés y además se veía con pocas entendederas...

Con media sonrisa acompañada de media dentadura, me señaló las escaleras que comunicaban con la planta superior. La comisaría tenía cierto sabor a Canción Triste de Hill Street por lo estancada en los setenta, sin ordenadores, con las escaleras trilladas y los pasamanos pulidísimos del trasiego. Esperé sentado al rededor de 10 minutos, tiempo que empleé para fantasear sobre ser detenido y pudrirme en lóbregos sótanos al más puro estilo El Silencio de los Corderos. Tanto es así, que para inmortalizar el momento, saqué el móvil para hacer una foto. Tras ponerlo en silencio, la hago. De repente me invade la duda de si habrá cámaras de vigilancia. No las hay. Aliviado guardo el teléfono pero me asalta la idea de: ¿Y si me cachean, por lo que sea, acceden al teléfono y ven que he disparado una foto en el interior de la comisaría? Ante tal acojone, borro la foto con un ligero temblor de manos.

Cuando me toca, compruebo que la ventanilla por donde me atienden es excesivamente baja. Sólo veo la barriga del poli que está al otro lado y su silueta difuminada por el esmerilado del cristal. Expongo mi caso a lo cual me responde: DECLARATION? Qué declaración, le respondo y me dice: LA QUE TIENES QUE REALIZAR CON UN INTÉRPRETE ANTE NOTARIO EN LA QUE DECLARES QUE UNA VEZ RECOGIDO TU LICENCIA ABANDORANARÁS RUMANÍA EN 24 HORAS. Quiero morir. Le pregunto dónde demonios me busco ahora un intérprete y un notario en Deva a lo cual me responde cerrando de un manotazo la ventanilla. Fantástico.

Bajo las escaleras y le cuento a Marta lo sucedido. Esto parece no tener fin... Decidimos preguntarle a la poli de la entrada por un notario. Oye, mira qué casualidad que sin dudarlo y tras dibujar en un papel una especie de mapa del tesoro, marca con una X la dirección de uno que está a pocas manzanas de la comisaría. Vamos para allá... No salimos de nuestro asombro...

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